¿Y si un niño no quiere abrir la boca en el dentista?

¿Cuál debe ser la conducta del dentista para poder ganarse la confianza del niño?

 

A menudo nos encontramos algún caso complicado en el que el niño llega a nuestra consulta con mucho dolor de dientes por caries avanzada, incluso con infección, y no quiere “colaborar” con las instrucciones del dentista.

 

Lo más importante es tener mucha paciencia y ganarse la confianza del peque sabiéndole transmitir que es el dentista quien va a saber curar su dolor, siempre que siga sus indicaciones.

 

Concretamente, la semana pasada, llegó a nuestra clínica dental de #Torrevieja una niña de 3 años con mucho dolor de muela. La noche anterior no había dormido y le pedía a su padre que le sacara la muela malita.

Cuando se sentó en el sillón dental no quería abrir la boca y se puso a llorar desconsoladamente.

Con mucha perspicacia, la Odontopediatra la sacó a la sala de espera a que se tranquilizara. Allí la niña siguió llorando.

Al rato, la Odontopediatra salió a por ella diciendo en voz alta:

-¿Quién llora en esta clínica? Aquí los niños no lloran.

Cuando se acercó a la niña, le preguntó:

-¿Quieres que te quiete el dolor de tu muela? Pues ven conmigo al sillón. Y si quieres, que tu papá venga contigo, pero nada de lloros.

La niña se calló y entraron de nuevo al gabinete dental para poder trabajar.

Cuando abre la boca sólo a la mitad la Odontopediatra le dice:

-Tienes que abrir mucho la boca.

La niña vuelve a hacer intentos de llorar.

La Odontopediatra le dice:

– ¡Esta muela está muy mal! ¡Hay que limpiarla muy bien!

La niña no quiere, no quiere, pero la Odontopediatra empezó con la herramienta dental más suave, una cucharilla (excavador), y luego siguió con rotatorios de endodoncia.

Al coger la turbina, la niña dice:

-¡Esto no! ¡Esto no!

La Odontopediatra le dice:

-¡Esto es la mejor que tengo! Esto limpia mejor que ninguno. Tu muela tiene mucha comida que tengo que limpiar muy bien.

Así, la Odontopediatra pudo acceder a la infección de la muela. Empezó a salir pus de la cámara de la muela pero la niña estaba tranquila.

Como tenía que cambiar de instrumental para limpiar un flemón que había al lado de la muela mala como una fístula doble, la Odontopediatra le dijo a la niña:

-Mira, como ya el resto de muelas huelen muy mal, ahora esta “bola” la tengo que limpiar.

La Odontopediatra le puso anestesia superficial y tomó aguja y gasas para drenar la fístula. La niña no se quejó y se dejó hacer.

 

Dra. Indira Causevic.

Odontopediatra y Endodoncista en Instituto Dental Lucrecia Botella

 

Este es un ejemplo de cómo tratamos a los niñ@s y de la importancia que les damos en el Instituto Dental Lucrecia Botella.

Ellos son los protagonistas de su tratamiento.

 

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Mucho más que una Clínica.

En las mejores manos.

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